Cuando dos "ingenieros", una "abogada" y un "politólogo" se juntan...
sólo pueden escribir lo que piensan. De frente y sin tapujos.

sábado, 31 de julio de 2010

DEL PERIODISMO, O CÓMO SALVAR A UN PAÍS.


 

El lunes 26 de julio 4 corresponsales de medios informativos fueron secuestrados por un grupo de narcotraficantes mientras cubrían las protestas de los internos del penal de Gómez Palacio, Durango, que exigían la restitución de la directora de dicho centro. Ese mismo día la PGJ estatal recibió conocimiento de los hechos y anunció el hallazgo de los vehículos en los que los periodistas se transportaban. De ellos, nada se sabía oficialmente. La CNDH publicó después un comunicado donde daba a conocer la situación y aclaraba que lo hacía para, como defensora del pueblo, mantener informada a la sociedad ante el silencio pragmático de los medios afectados y no afectados que apoyaban las peticiones de no difundir información referente al hecho. El jueves, en la red social Twitter surgió un movimiento entre periodistas, primero, y no periodistas, después, que exigía la liberación de los periodistas: "vivos se los llevaron, vivos los queremos" y el hashtag #LosQueremosVivos funcionaron como cierres de declaraciones de apoyo y exigencias al gobierno para la liberación. Ciro Gómez Leyva dijo en Milenio Televisión que "nunca más un medio en el centro de una negociación de rehenes" al tiempo que anunciaba la liberación de uno de los secuestrados, y Denisse Maerker suspendió la emisión de su programa Punto de Partida diciendo que "ningún reportero es más importante que un ciudadano… El Estado debe garantizar la seguridad de todos" y dejó la pantalla de Televisa en negro, algo histórico. El viernes la Secretaría de Gobernación condena el hecho y exige la libertad de los rehenes. Hoy sábado amanecemos con la noticia de que 2 de los periodistas fueron "rescatados" por la Policía Federal y el tercero había sido liberado el martes, y que el secuestro fue obra de una célula del Cártel de Sinaloa. Después de una conferencia en la sede de la Policía Federal en la Ciudad de México, viene una gira por los medios televisivos que agradecen a la SSP su actuar. ¿Y luego?

Quedan muchas preguntas pendientes. ¿Es un rescate cuando los secuestradores huyen al ver a las fuerzas federales, y los secuestrados escapan por una ventana mal instalada, hasta encontrarse con la policía? ¿Qué tipo de atención buscaba el grupo secuestrador al imponer como condiciones de liberación la transmisión de videos por los canales locales? ¿Se negoció con este grupo, o se solicitó el apoyo del gobierno para que interviniera directamente en el caso? ¿Qué información quería dar a conocer el Cártel de Sinaloa? Existen más dudas que certezas.

Lo que si podemos saber es lo siguiente: no son los primeros, ni los únicos, reporteros secuestrados por el narco (quizás si los primeros que se recuperan con vida en un operativo); no es la primera vez que se "ataca" a medios informativos para censurarlos. No es la primera vez que la fuente de información periodística es un blog, anónimo, que reporta las aportaciones, anónimas también, referentes al narcotráfico. Y no es la última vez que pasará.

¿Cuál es la diferencia entre estos reporteros y los reporteros asesinados, levantados, censurados, amenazados, de todo el país, de los que poco o nada se sabe? "Conocen a Maerker" me decía un amigo. Quizás sea eso, ser parte de una empresa mediática de gran poder y presencia nacional. O quizás que, afortunada o desafortunadamente, ellos sentaron un precedente. Algunos dicen que es la semana que el periodismo murió. Yo soy más bien de la idea que puede ser la semana en que el periodismo renació.

En España, ETA ha atacado a medios que no son afines a sus ideales. En Estados Unidos, los medios que envían reporteros a las zonas de guerra han sufrido también los secuestros y ejecuciones de los corresponsales. En Colombia, los periodistas también fueron víctimas de los ataques del narcotráfico. En todos los casos, los medios cambiaron sus viejos métodos y sistemas y los adaptaron a las nuevas circunstancias. Al Jazeera, la cadena árabe líder en noticias de ese idioma, tiene un código de ética que en uno de sus puntos define la forma en como han logrado informar sucesos que involucran a muchísimas facciones armadas y fanáticas que, guardando proporciones, es semejante a lo que se vive en México: "Diferenciar entre noticias, opiniones y análisis para evitar las dificultades de reproducir especulación y propaganda".

Creo que es tiempo de que los medios asuman una responsabilidad y compromiso más allá de las ideas o cánones periodísticos en los que se fundamentan. Las circunstancias lo permiten y exigen, y si desean salvaguardar su profesión y el poder de informar libremente y sin censuras o presiones de ningún tipo, deben convenir en que, reconociendo el enorme poder y responsabilidad que conlleva el oficio, su obligación es mantener informada a la sociedad, sin protagonismos ni ataques a la competencia, y siempre mirando por el bien de la sociedad. Esto es fundamental en todas las democracias que se denominen libres y soberanas. Servir al pueblo para que el pueblo pueda servirlos a ellos. Ante un Estado rebasado, sólo así se puede mantener la información real y la conciencia ciudadana histórica que se requiere para salir adelante. Para salvar al país. Para salvarnos a nosotros, pues.

1 comentario:

  1. En escencia es eso; pertenecen (por fortuna) a una "enterprise" ENORME!, que de uno u otra manera, toma parte de las decisiones pequeñas y grandes que se toman en el país.
    De otra manera no me explico porque entonces cuando un reportero de un periódico local "x" en una zona controlada por el narcotráfico, es "levantado", la notocia no pasa a mas que ser otra columna mas en los ejemplares de los Lunes.
    Desgraciadamente solo de esta manera esque nos damos cuenta como estan organizados los circulos de poder en México.

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